martes, 14 de febrero de 2017

EMPÍRICO, POPULAR O AUTODIDACTA


 Por: Elkin Bolaño Vásquez
Coordinador Salón de arte popular

El ser humano se mueve entre dos fuerzas que muchas veces se consideran antagónicas, cuando en realidad son complementarias: 1. La naturaleza, la realidad o el mundo traen consigo una fuerza incuestionable que para comprenderla y dominarla se ha recurrido persistentemente a la imitación. La imitación es un procedimiento técnico, psicológico y cognitivo que es continuo en el desarrollo de la humanidad, en sus formas de adaptación, en sus conductas para desarrollar vínculos afectivos, en sus intentos para generar conocimiento. 2. El espíritu, el alma o la subjetividad comporta todo el enjambre de deseos y pasiones que impulsan al ser humano a la invención y la apropiación.


Lo propio de la voluntad artística es precisamente encausar esas dos fuerzas para establecer una base con la cual se pueda equilibrar la naturaleza con el espíritu. Sin embargo, esta voluntad se inclina a cualquiera de estos dos lados debido a la estructura de valores que prevalezca en cada época. Mientras el pintor clásico se esmera por la representación fidedigna del mundo, el artista moderno insiste en captura la esencia de las apariencias y el contemporáneo indaga en teorías y explicaciones para sacar sus propias conclusiones. Cada estructura de valor enseña al artista a observar, interpretar y justificar de manera única y particular, y las obras que se producen son un reflejo del modo como se ha aprendido a pensar, esto es, se piensa con la contemplación de la naturaleza, con los ojos del alma o con hipótesis y axiomas.
El uso de los términos empírico, popular o autodidacta para identificar la labor de un artista, sobreviene de la necesidad de diferenciación en la manera como se aprende a pensar y la dirección que guía la voluntad artística.

Empírico: es un concepto que se popularizó con la ciencia moderna. Surge de la teoría empirista que afirma que todo conocimiento tiene carácter empírico, es decir, que todo saber se considera verdadero cuando se confirma en los ensayos de prueba y error. Popular: a pesar que esta noción tiene muchas acepciones, existen tres que sobresalen. La que supone un perfil socioeconómico bajo; la que se desprende de los gustos e intereses de la mayoría de la población con un nivel educativo limitado o; aquello que connota popularidad, fama. Autodidacta: es la combinación de dos términos: auto, por sí mismo y didáctica, métodos y técnicas de enseñanza. Entonces, el autodidacta es aquel que se las ingenia para aprender lo que le interesa, por fuera de las instituciones.

Si bien el empírico y el autodidacta tienen similitudes en la medida que ambos dependen de la prueba y el error, el popular está determinado por el sistema de pensamiento que predomina en el ambiente social, lo que lo puede llevar a  hacer apologías de preferencias popularizadas sin que en ellas existan asomos de pensamiento reflexivo o análisis.

Si bien en la voluntad artística que se promueve en el Salón de arte popular caben estos tres conceptos, es pertinente la diferenciación para que los artistas participantes identifiquen su sistema de pensamiento y especialmente sean conscientes de los resultados que pueden obtener.

Si aceptamos que el arte es la representación del espíritu de la naturaleza y del hombre, y que ese espíritu se adapta, trasmite emociones y genera conocimientos, entonces la voluntad artística debe perfeccionar técnicas para comunicar sentimientos e ideas. El arte es un laboratorio que comprueba su verdad con los protocolos de la prueba y el error, pero sobre todo trasciende los ideales popularizados y busca en su introspección una sinceridad inquebrantable. La voluntad artística no se limita a procedimientos mecánicos o formulas, también necesita de la intersubjetividad que es la que otorga el verdadero valor del arte. El contacto con otros artistas, con especialistas y profesionales de la gestión y análisis cultural, con el público, convierte a la intersubjetividad en el valor agregado de la producción artística.

La poética del arte se siente en los pensamientos. Su poesía no se puede racionalizar si no compartimos nuestros sentimientos con otros. Es este el factor social del arte, su intersubjetividad.

El razonamiento artístico empírico busca la compresión y apropiación de su mundo en la comprobación de sus intuiciones más arraigadas. En el pensamiento artístico popular prevalece la aceptación general, lo que es habitual y de fácil reconocimiento. La reflexión artística autodidacta se inquieta con su propia introspección, explora la vitalidad de sus intenciones y ansia el equilibrio del espíritu de su época con su alma. En todo caso, todas estas voluntades artísticas son desarrollos personales admirables, pues en ellas existe una íntima persistencia de rebeldía en la medida que superan los obstáculos propios de la infraestructura cultural.


¿EN QUE MEDIDA PUEDE AYUDAR LA DIFERENCIACIÓN DE LOS TÉRMINOS EMPÍRICO, POPULAR Y AUTODIDACTA PARA COMPRENDER LAS FUNCIONES DEL ARTE POPULAR?