miércoles, 9 de agosto de 2017

LA CONSCIENCIA ESTÉTICA

Por: Elkin Bolaño Vásquez
Coordinador Salón de arte popular

Tanto el arte como la ciencia son métodos exploratorios que buscan pistas sobre la trascendencia. Cada uno activa aspectos esenciales del cerebro. Mientras el arte proyecta sus configuraciones al comando de las emociones, la ciencia escudriña detrás de las apariencias, para exigir al cerebro pensante, leyes que expliquen todo. Con la puesta en práctica de estos saberes la humanidad se dispuso a fecundar respuestas, formulas y formas de belleza que ayudan a las personas a descubrir un más allá de la vida cotidiana.

Pero, a pesar de sus intenciones bondadosas, tanto el arte como la ciencia padecieron trastornos y transformaciones para rectificar sus respectivos caminos. Las ciencias clásica, alquímica, moderna y cuántica estuvieron acompañadas de los artes clásico, medieval, moderno y contemporáneo. Los pensamientos que desembocaron en teorías, también confluyeron en obras que configuraron emociones, o en caso contrario, los nuevos significados atribuidos a los sentimientos estimulados por el arte, develan conocimientos que buscan corregir las limitaciones de las formulas exactas. Entre uno y otro procedimiento, las conclusiones apuntan a que el ser humano cambia permanentemente la forma de contemplar, explicar y comprender la realidad.

Contemplación, explicación y entendimiento son atributos cognitivos que pueden ser aplicables tanto a la ciencia como al arte. El científico (paradigma del observador) examina el universo para imaginar las leyes que lo organizan, mientras el artista mira su entorno para conectarlo con su yo interior y así representar en su trabajo las emociones que el ambiente cultural resguarda. El científico explica el mundo a través de axiomas, teorías y leyes que, después de ser verdades unívocas, derivaron en verdades contextuales. Por su parte, el artista justifica la realidad compartida por medio de la invención de códigos artísticos, que inyectan nuevos valores semánticos a las relaciones sociales.

El científico entiende la naturaleza como una materialización evolutiva que orquesta todo lo existente. Entre tanto, el artista comprende que la realidad no se limita a lo que está fuera, sino que la naturaleza también está constituida por las pasiones y los pensamientos que se tienen de ella. Para el artista, la realidad es un fenómeno que se complementa con los significados que elabora la consciencia humana.

En este contexto, es importante mencionar los descubrimientos de la neurociencia en relación con el arte y la ciencia. Tal como lo demuestra el neurocientífico Semir Zeky, el cerebro visual desarrolla un sistema perceptual que crea esquemas para dar coherencia a los estímulos que se recogen del mundo exterior. Ello quiere decir, que tanto los sentimientos como los conocimientos son procesos cognoscitivos que dependen de la elaboración de modelos que se alimentan de la realidad. En consecuencia, todo cambio perceptivo es una transformación que sucede a nivel psicológico y semántico. En otras palabras, el arte y la ciencia nos preparan y entregan nuevos significados de los inevitables cambios sociales, para adaptarnos satisfactoriamente.

Sin embargo, no todas las transformaciones son positivas. Según Zeky, así como la evolución del cerebro es la responsable de los esplendores más reputados de la humanidad, también ha sido el detonante de las mayores miserias. Así como el cerebro tiene la capacidad de procesar descubrimientos asombrosos, también es fecundo en la creación de miedos y aberraciones autodestructivas. En este mismo sentido, Rodolfo Llinás sostiene que, cuando el cerebro se entrena lo suficiente como para resolver algunos problemas, al mismo tiempo crea otros. Integrar cada novedad, a las reglas que guían las costumbres, es poner en tela de juicio las creencias más arraigadas, y su aceptación depende de los resultados de las batallas que se combaten en el orden psicológico y cognitivo.

En suma, la consciencia estética depende de los grados de confluencia entre los saberes del arte y de la ciencia. Cada emoción y conocimiento define lo que somos porque en ellos está contenido todo lo relacionado con el placer, la aprobación y el deleite de ejecutar procesos analíticos, reflexivos y deliberativos con los cuales producimos un sentido de realidad que se adecué a cada uno de nuestros intereses e intenciones.

Si bien la consciencia estética se constituye y alcanza su refinamiento con la educación emocional y con la acumulación de conocimientos, ella sólo actúa en el presente, pues  su vitalidad se dictamina en la correlación eficiente con las contingencias del eterno ahora. Como conclusión, el neurólogo Donald Calne afirma lo siguiente: La diferencia esencial entre la razón y la emoción, es que la emoción conduce a la acción, mientras que la razón lleva a conclusiones. En otras palabras, el placer se esmera por el gusto mientras la razón justifica su disgusto.

¿NOTAS QUE TU CONCIENCIA ESTÉTICA ES UN SISTEMA QUE TE HACE APRECIAR EL MUNDO DE UNA MANERA ÚNICA Y PARTICULAR?

¡¡CUÉNTANOS TUS EXPERIENCIAS!!